domingo, 22 de abril de 2007

Yo


Yo

Mi cuerpo desnudo lleno de maldad y pecado

Es cubierto con la infinita luz de tu rostro

Mi tranquilo espíritu que poemas guarda para ti

Es atormentado por la oscuridad de mi interior.


Mis ojos negros como la espesa noche de invierno

No es más que un desesperado escape de mi alma

Mi rostro herido, ensangrentado y abatido

Es la manifestación de mi tregua con las tinieblas.


Mi pecho como un ataúd sellado con el silencio

Posee en claustro la línea del bien y el mal

Mis manos ensangrentadas por tocar tu rostro

Toman las armas para crear tormento en las tinieblas.


Mis piernas cortadas por la muerte de mi esencia

Soportaban el pesado madero sediento de sangre

Mis pies glorificados con tu interminable humildad

Poseen historias marcadas con lágrimas de dolor.


Mi cuerpo solitario como una rosa en el desierto

Fue devastado por un mundo de traición

Mi cuerpo sin fuerza y débil como la luna sin la noche

Fue engañado por buscar la salvación.


Mi espíritu vivo cantará por siempre en eternidad

La llegada de tu cálida y entera presencia

Mi cuerpo muerto y desecho como un árbol seco

Agradece la sangre derramada por mi indulgencia.


(Autor: Alan Puchi Ayala)

1 comentario:

Clau dijo...

espero que la luz le pueda ganar a las tinieblas..
;)