domingo, 22 de abril de 2007

Yo


Yo

Mi cuerpo desnudo lleno de maldad y pecado

Es cubierto con la infinita luz de tu rostro

Mi tranquilo espíritu que poemas guarda para ti

Es atormentado por la oscuridad de mi interior.


Mis ojos negros como la espesa noche de invierno

No es más que un desesperado escape de mi alma

Mi rostro herido, ensangrentado y abatido

Es la manifestación de mi tregua con las tinieblas.


Mi pecho como un ataúd sellado con el silencio

Posee en claustro la línea del bien y el mal

Mis manos ensangrentadas por tocar tu rostro

Toman las armas para crear tormento en las tinieblas.


Mis piernas cortadas por la muerte de mi esencia

Soportaban el pesado madero sediento de sangre

Mis pies glorificados con tu interminable humildad

Poseen historias marcadas con lágrimas de dolor.


Mi cuerpo solitario como una rosa en el desierto

Fue devastado por un mundo de traición

Mi cuerpo sin fuerza y débil como la luna sin la noche

Fue engañado por buscar la salvación.


Mi espíritu vivo cantará por siempre en eternidad

La llegada de tu cálida y entera presencia

Mi cuerpo muerto y desecho como un árbol seco

Agradece la sangre derramada por mi indulgencia.


(Autor: Alan Puchi Ayala)

jueves, 19 de abril de 2007

Ifierno Nocturno


Infierno nocturno


Miro la luna en palidez plena por la seda de mi ventana

Pensamientos devastadores y asesinos me invaden

No son pensamientos si no espíritus de condena al infierno

Que atormentado por su maldad rompo en llanto.


Al amanecer miro el cielo gris y oscuro como el futuro del mundo

Una brisa suave y engañadora congela hasta mis suspiros

Todo parece estar en relativa paz y armonía

Hasta llegar al limite del silencio y la tranquilidad que agobian.


Al acercarse el bello atardecer sin sol

Mi cuerpo sabe que se acerca la negra noche de llanto

Al alejarse la luz que cruza las tenebrosas nubes

Mi alma canta la triste melodía que es el himno del tormento.


Ha llegado nuevamente la noche de tortura

La noche de pensamientos oscuros y sanguinarios

La noche donde se pretende saciar mi sed de venganza

La noche en que aquellos espíritus toman mi cuerpo sin respeto alguno.


Después de escribir estas condenatorias líneas

Mi raciocinio me muestra la perfecta verdad absoluta

Después de haber entrado en castigo noche tras noche

Me doy cuenta que contigo tengo descanso eterno

Y lo anterior fue la perdida del correr de las manecillas de un reloj.


(Autor: Alan Puchi Ayala)